Nantes

Una ciudad que se reinventa
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Nantes, un puerto abierto al Atlántico, una ciudad cargada de historia. En la actualidad es una ciudad turística y de cultura en la que se mezclan los vestigios del pasado con nuevas creaciones.

Nantes y los Duques de Bretaña

Comienza tu visita por el imponente Castillo de los Duques de Bretaña, donde Enrique IV firmó el famoso Edicto de Nantes en 1598.

 

Residencia de la corte bretona y más tarde del rey de Francia, el edificio es una mezcla de palacio refinado y de fortaleza militar. No lejos del castillo, la boutique Les Rigolettes nantaises (18 rue de Verdun, Nantes) ofrece deliciosos dulces, incluyendo los berlingots y rigolettes (caramelos y golosinas típicos).

 

A continuación, dirígete a la impresionante catedral de San Pedro y San Pablo cuyas bóvedas alcanzan casi 40 metros y que alberga la magnífica tumba de Francisco II, último duque de Bretaña, y de su esposa.

 

Por último, pasea de un invernadero a otro en el Jardín Botánico, una verdadera institución de Nantes.

 

 

Descubre la Isla de Nantes

Antiguo distrito popular e industrial, la isla de Versalles se ha reconvertido en un jardín japonés y ofrece un laberinto vegetal rico y armonioso. No te pierdas la casa de Erdre, casa de té con las actividades antiguas de la isla y la fauna local. La Isla de Nantes también merece la especialmente por las "Máquinas de la isla", una especie de norias gigantes fabricadas con madera, chatarra e ingeniosos movimientos mecánicos. Así, te podrás subir hasta los 12 metros de altura de "El Gran Elefante".

 

Consejo: En la otra orilla del Loira, al sur de Nantes, el pequeño puerto de Trentemoult es una visita que no te debes perder y que te permitirá disfrutar de una vista sin igual de Nantes.

 

 

Paseo por el corazón de la ciudad

El centro de Nantes cuenta con zonas antiguas y elegantes barrios que merece la pena visitar. Pasea por las calles peatonales del barrio medieval de Bouffay y admira las hermosas fachadas de entramado de madera, algunas del siglo XV.

 

El distrito Graslin, con sus elegantes tiendas y el excelente pasaje Pommeraye, es también un lugar que no te debes perder. Haz un alto en el camino en La Cigale (plaza Graslin), cervecería de finales del siglo XIX que se convierte en un delicioso salón de té por la tardes.


Con los niños, visita el Museo de Historia Natural, un bello edificio neoclásico dedicado desde hace 2 siglos a la zoología, la botánica, ciencias de la tierra y a la prehistoria.