El Mont saint Michel

Un islote maravilloso
En colaboración con Hachette
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Catalogado desde el año 1979 como "Patrimonio Mundial" por la UNESCO, el Mont-Saint-Michel es la joya indiscutible de la región de Normandía. Entre Cancale y Granville, descubre el peñón sobre la que el viento del mar, la bruma y las mareas altas marcan el ritmo diario en un ambiente piadoso y medieval.

En pocas palabras

Históricamente, pueblo con vocación comercial, el Mont-Saint-Michel se encuentra en el corazón de la bahía del mismo nombre, que se ve regularmente invadida por las mayores mareas de Europa.

 

Es en el 966 cuando una comunidad de benedictinos se estableció en el peñón. Hoy en día la "maravilla de Occidente" no deja de ser uno de los sitios turísticos más visitados.

Paseo por la calle Mayor

Es en el corazón de la única calle del Mont-Saint-Michel donde disfrutarás del ambiente medieval que impera allí.

 

Después de cruzar la presa podrás almorzar en el famoso restaurante La Mère Poulard y probar el sabor de las recetas tradicionales de este antiguo restaurante del Monte: tortillas, cordero pré-salé (de pastos salados) y langosta bretona.

 

Continua por la calle y toma el camino de las murallas en las que se encuentran muchos puntos de vista sobre la bahía.

En la ruta de la abadía

Antes de entrar en el recinto de la abadía, puedes visitar el Museo Marítimo de la calle Mayor (Grande Rue).

 

Es probablemente el más interesante del Monte y que te explicará el fenómeno de las mareas así como la sedimentación implacable del peñón.

 

No te olvides de visitar la iglesia parroquial que data de los siglos XV y XVI, construida en honor de San Pedro, el santo patrón de los pescadores.

 

La "Maravilla": la abadía

Construida en tres niveles, salas de recepción, de huéspedes y de caballeros, y el claustro y el refectorio son lo que se llama la "Maravilla" del monasterio románico construido en el siglo XI.

 

En el piso superior encontrarás el claustro donde puedes disfrutar de la calma, rota únicamente por el silbido del viento.

 

Al descender por la noche camino abajo, detente esta vez en el hotel La Mère Poulard donde disfrutarás del placer de relajarte en el acogedor ambiente del piano bar que ofrece una amplia selección de calvados de edad de Normandía.

 

Consejo: Para disfrutar plenamente de la belleza del lugar y su atmósfera espiritual, llega temprano por la mañana para evitar la avalancha de turistas que ocupa el recinto. El monte acoge cada año más de 3 millones de visitantes.